Buenos Aires, una ciudad vibrante y cosmopolita, alberga un tesoro verde poco conocido: árboles frutales que se esconden en sus calles y plazas. Más allá del asfalto y el cemento, la ciudad esconde una rica variedad de especies que dan frutos, desde clásicos como naranjos y limoneros hasta especies más exóticas como papayas y mangos.

Según el Censo de 2018, la ciudad cuenta con más de 43326 árboles, lo que equivale a un ejemplar cada seis habitantes. De esta cifra, 5558 son frutales, un testimonio de la historia y la cultura de la ciudad.
Un Legado de Inmigrantes y Huertos Urbanos
El origen de estos árboles se remonta a las costumbres de los primeros inmigrantes, quienes trajeron consigo las semillas y plantones de sus tierras natales. La tradición de plantar árboles frutales en las veredas se extendió por la ciudad, convirtiendo a las calles en huertos urbanos.
Los barrios del sur, con sus casas bajas y mayor vegetación, son los que albergan la mayor cantidad de árboles frutales. En algunos casos, se puede observar incluso la existencia de huertas barriales, un testimonio de la conexión con la naturaleza y la producción local.
Un Recorrido por la Ciudad de los Sabores
Ludmila Medina, técnica en Producción Vegetal Orgánica, se dedicó a explorar la ciudad y mapear los árboles frutales. Su iniciativa, llamada 'La ciudad nos regala sabores', ofrece visitas guiadas gratuitas para descubrir la diversidad de especies y aprender sobre su historia.
Medina explica que el níspero japonés, con su fruta similar a un mini durazno, es uno de los más comunes en la ciudad. También se pueden encontrar palteros, moreros blancos, olivos y naranjos dulces y amargos.
En el barrio de Belgrano, la calle Tres de Febrero, conocida como la 'cuadra de las naranjas', alberga una colección de árboles frutales que contrastan con el paisaje urbano.
El Debate Sobre el Consumo de Frutas Urbanas
La pregunta sobre si es seguro consumir las frutas de los árboles frutales de la ciudad genera controversia. Algunos expertos recomiendan evitarlo debido a la falta de información científica sobre la posible contaminación. Sin embargo, otros, como Medina, aseguran que las frutas son seguras si se lavan adecuadamente.
La Secretaría de Atención Ciudadana y Gestión Comunal no recomienda el consumo de frutas que no hayan sido analizadas según la normativa vigente, mientras que la cátedra de Fruticultura de la facultad de Agronomía de la UBA asegura que la ingesta es posible tras un lavado previo.
Identificar y Cosechar Frutos Urbanos
Aquí te presentamos una reconocer los árboles frutales más comunes en Buenos Aires y sus frutos:
Especies y sus características:
| Nombre | Características |
|---|---|
| Paltero | Árbol de gran tamaño con hojas oscuras y brillosas. Frutos en invierno. |
| Morero | Crecimiento desprolijo con ramas salientes. Hojas lobuladas de color verde claro. Frutos en diciembre: moras blancas o negras. |
| Níspero | Altura mediana con hojas largas y corasias. Frutos en octubre. |
| Cítricos (Naranjos, Limoneros) | Árbol mediano con follaje aromático. |
Cosecha responsable:
Para no dañar los árboles, se recomienda utilizar un palo cosechero hecho con el cabo de una escoba y una botella de plástico cortada a la mitad. La fruta madura se desprende fácilmente con este instrumento.
Las moras y aceitunas se pueden recolectar moviendo el árbol y colocando una sábana debajo de la copa para atraparlas.
La Ciudad como un Jardín
Los árboles frutales de la ciudad son un recordatorio de la naturaleza que persiste en el corazón urbano. Son un legado de la historia, una fuente de alimento y una oportunidad para conectar con la comunidad. Al caminar por las calles, observa estos tesoros verdes y la riqueza de sabores que la ciudad te ofrece.
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