El entorno de los árboles de hoja compuesta. Aprende a identificarlos, sus características, ejemplos y más. ¡Conviértete en un experto en árboles!
En el vasto y maravilloso reino vegetal, los árboles se erigen como majestuosos pilares que dominan el paisaje. Entre ellos, encontramos una diversidad asombrosa de formas, tamaños y características que los hacen únicos. Una de las características que más nos ayudan a identificarlos son sus hojas, y dentro de estas, las hojas compuestas se destacan por su estructura particular.
Las hojas compuestas son aquellas que están formadas por varios foliolos unidos a un peciolo común. Este rasgo distintivo las diferencia de las hojas simples, que poseen un solo limbo foliar. Para comprender mejor esta distinción, imaginemos una mano con varios dedos: cada dedo sería un foliolo, y la mano completa sería la hoja compuesta.
Evolución y clasificación de los árboles
Se estima que los árboles han habitado la Tierra durante aproximadamente 370 millones de años. Estos gigantes verdes ocupan alrededor de 1/3 de la superficie terrestre, incluyendo tierra firme, y se han catalogado más de 80.000 especies.
La diversidad de los árboles es asombrosa. En cuanto a su tamaño, encontramos desde pequeños sauces árticos de apenas unos centímetros hasta las colosales secuoyas gigantes que pueden alcanzar los 113 metros de altura.
Los árboles son también los organismos vivos más longevos. Se conocen ejemplares vivos con más de 500-000 años. Además de su altura, su peso puede llegar a alcanzar las 500 toneladas.
Los árboles se distinguen del resto de las plantas por su tallo leñoso, además de contar con raíces y ramas que no se marchitan cada invierno. Su capacidad de crecimiento les permite competir (y ganar) a las plantas herbáceas en la obtención de la luz solar, un recurso fundamental para la fotosíntesis. Al desarrollar ramas y tronco, pueden abarcar mayor superficie y evitar ser sombreados por otras plantas. Por otro lado, sus raíces muy desarrolladas les garantizan alcanzar incluso la humedad del subsuelo, a la que las plantas herbáceas no pueden acceder.
Su gran tamaño y estructura les permite almacenar nutrientes de reserva y sobrevivir a largos períodos de escasez. Esta combinación de características ha hecho que los árboles sean tan exitosos y sobrevivan con una esperanza de vida tan alta durante millones de años sobre la Tierra.
La aparición de los árboles marcó un hito en la historia de la Tierra. La extensión de los primeros bosques, con el árbol más antiguo conocido, Archaeopteris, a finales del período Devónico (hace 417-360 millones de años), permitió que la cantidad de oxígeno en la atmósfera aumentara drásticamente, favoreciendo la evolución de nuevos animales terrestres. Durante el período Carbonífero, hubo una gran radiación de especies arbóreas coníferas o gimnospermas, parientes de los actuales pinos, cedros, abetos, tejos, etc., árboles con flores desnudas (sin pétalos) y con frutos en piña. Las plantas angiospermas, con "flores verdaderas", aparecieron a finales del Mesozoico, durante el período Cretácico (hace 144-65 millones de años).
Conoce a los árboles: ¿Qué observamos?
Hojas
La hoja es uno de los elementos más distintivos de las plantas. Existe una gran variedad de formas de hojas, y algunas particularidades que te permitirán identificar un árbol de un vistazo, sin necesidad de observar otros detalles.
En internet encontrarás una infinidad de tutorials e imágenes que clasifican las hojas, pero aquí destacaremos algunos detalles importantes para observar:
- Hojas simples vs. hojas compuestas : muchos árboles presentan hojas compuestas formadas por varios foliolos. Para diferenciarlas, observa que en las hojas compuestas todos los foliolos se unen a un peciolo común que surge de una única yema.
Ejemplos de árboles de hoja compuesta: fresno ( Fraxinus sp.), sófora ( Sophora japonica), falsa acacia ( Robinia pseudoacacia), ailanto ( Ailanthus altissima), castaño de indias ( Aesculus hippocastanum), cinamomo ( Melia azedarach), etc.
Ejemplos de árboles de hoja simple: Roble ( Quercus robur), encina ( Quercus ilex), pinos ( Pinus sp.), tejo ( Taxus baccata), castaño ( Castanea sativa), plátano de paseo ( Platanus hispanica), higuera ( Ficus carica), morera ( Morus alba), eucalipto ( Eucalyptus camaldulensis), etc.
- Forma, borde y nerviación de la hoja : existen varias clasificaciones en internet. Cada forma puede asociarse a un borde y nerviación diferente.
- Detalles particulares de algunas hojas : algunos árboles son fáciles de identificar por pequeños detalles en las hojas que los hacen únicos. Por ejemplo:
- El Olmo ( Ulmus sp. ) tiene una hoja asimétrica en la base, es decir, donde la superficie de la hoja se sujeta al peciolo no se unen en el mismo punto por un lado que por otro.
- El Haya ( Fagus sp. ) tiene una hoja con un peculiar borde velloso, que se puede ver bien al trasluz. Este vello solo se presenta en el borde de la hoja y no a lo largo del haz o el envés.
Flores y frutos
Las flores son los órganos sexuales de las plantas. Puesto que los árboles no pueden moverse para reproducirse, otros factores influyen en la polinización de las flores, así como en la dispersión de los frutos y semillas.
Los principales agentes polinizadores son el viento y los insectos, que acuden a las flores atraídos por su néctar o forma. Algunas flores, como las papilonáceas, se asemejan a la forma de insectos, lo que ha sido seleccionado evolutivamente porque ha favorecido el señuelo de insectos macho que las confunden por "insectos hembra" y se acercan, llevándose luego impregnado el polen.
También pueden participar aves y mamíferos en la polinización. En este caso, se nos viene a la cabeza el colibrí, volando estático mientras chupa el néctar de las flores, llevándose impregnado el polen y repartiéndolo en las flores donde va posándose. Un caso más llamativo es el de las jirafas, que ayudan en la polinización de las flores de Acacia nigrescens.
En el caso de la dispersión de frutos, muchos animales intervienen casi de manera simbiótica (es decir, el árbol ayuda al animal y el animal ayuda al árbol). El árbol provee a los frutos de una cubierta carnosa, con la finalidad primera de tener reservas para la semilla, pero también son atractivas para muchos animales, que los cogen y luego dispersan las semillas al tirar los restos del fruto o a través de sus heces. Algunas semillas incluso necesitan el paso por el tracto intestinal de algunos animales para activarse y germinar una vez se encuentren en el exterior. Incluso, las heces les proporcionan el abono perfecto.
Algunos árboles utilizan otras técnicas, como tener una cubierta pinchosa que se adhiere fácilmente al pelaje de los animales y "viaja" con ellos, para al final caer y dispersar así la especie. Otros utilizan el viento, como por ejemplo, los fresnos, olmos, arces, ailantos y otros árboles con un tipo de fruto que llamamos en sámara. Tiene forma alada y literalmente planea hasta posarse en el suelo más despejado y algo retirado de su "Árbol madre" con el fin de tener más oportunidad de crecer y no competir por los recursos.
Tallo
En ocasiones, los árboles tienen un tronco que presenta una corteza bastante distintiva, y esto nos puede ayudar en su identificación, aunque es mejor si podemos contrastarlo con las hojas, flores y frutos para estar seguros.
Algunos ejemplos son el alcornoque ( Quercus suber), el árbol del cual se extrae el corcho natural, el abedul ( Betula alba), que tiene una corteza blanca con un tramado rayado bastante característico, el plátano de paseo ( Platanus hispanica) que tiene una corteza con colores de "camuflaje" o el tejo ( Taxus baccata), que tiene una corteza marrón-rojiza, con escamas como si se resquebrajase.
Entorno
Sorprendentemente, a veces cuando no sabemos identificar el árbol en sí, mirar su entorno, el suelo a su alrededor nos puede dar algunas pistas. Por ejemplo, si encontramos un árbol sin hojas, flores ni frutos, y su corteza no es peculiar, podemos fijarnos en el suelo alrededor. Si está plagado de la extraordinaria envuelta de sus frutos, las castañas, entonces estaremos admirando un precioso castaño ( Castanea sativa).
Ejemplos de árboles de hoja compuesta
Para que puedas identificar mejor los árboles de hoja compuesta, te presentamos algunos ejemplos comunes:
Fresno ( Fraxinus sp.)
El fresno es un árbol de hoja caduca que se caracteriza por sus hojas compuestas, formadas por 5 a 9 foliolos ovalados y dentados. Sus flores son pequeñas y de color verde amarillento, y sus frutos son sámara, con forma de ala.
Sófora ( Sophora japonica)
La sófora es un árbol de hoja caduca que se caracteriza por sus hojas compuestas, formadas por 7 a 15 foliolos ovalados y lisos. Sus flores son de color amarillo y se agrupan en racimos. Sus frutos son legumbres de color marrón oscuro.
Falsa acacia ( Robinia pseudoacacia)
La falsa acacia es un árbol de hoja caduca que se caracteriza por sus hojas compuestas, formadas por 9 a 21 foliolos ovalados y ligeramente dentados. Sus flores son blancas y aromáticas, y se agrupan en racimos colgantes. Sus frutos son legumbres de color marrón oscuro.
Ailanto ( Ailanthus altissima)
El ailanto es un árbol de hoja caduca que se caracteriza por sus hojas compuestas, formadas por 11 a 41 foliolos ovalados y dentados. Sus flores son pequeñas y de color verde amarillento, y sus frutos son sámara, con forma de ala.
Castaño de indias ( Aesculus hippocastanum)
El castaño de indias es un árbol de hoja caduca que se caracteriza por sus hojas compuestas, formadas por 5 a 7 foliolos ovalados y dentados. Sus flores son de color blanco y se agrupan en panículas. Sus frutos son cápsulas espinosas que contienen una sola semilla, la castaña de indias.
Cinamomo ( Melia azedarach)
El cinamomo es un árbol de hoja caduca que se caracteriza por sus hojas compuestas, formadas por 2 a 3 pares de foliolos ovalados y dentados. Sus flores son de color lila y se agrupan en panículas. Sus frutos son drupas de color amarillo, que recuerdan a las aceitunas.
Los árboles de hoja compuesta son una parte esencial de nuestro entorno natural. Aprender a identificarlos nos permite apreciar la diversidad del reino vegetal y comprender la complejidad de la naturaleza. La próxima vez que camines por un bosque o parque, observa las hojas de los árboles y trata de identificar si son simples o compuestas. ¡Con un poco de práctica, podrás distinguir entre los diferentes tipos de árboles y descubrir la belleza de su diversidad!
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