Las preciosas estampas invernales de suelos cubiertos de manto blanco y ramas envueltas en nieve pueden ser fatídicas para los árboles. La nieve y el hielo pueden causar un daño severo a aquellos ejemplares que no aguantan climas gélidos como los del centro de la Península. Además el peso excesivo de la nieve puede acabar por quebrar las ramas más débiles de árboles y arbustos. Por ello, si se vive en Madrid o zonas de inviernos duros es recomendable plantar árboles resistentes al frío. La selección de los mismos debe ser muy cuidadosa para evitar preocupaciones innecesarias incluso cuando el termómetro marque temperaturas bajo cero.

En invierno para que nuestros árboles no sufran daños severos debemos elegir especies resistentes al frío.
¿Qué árboles aguantan el frío?
En líneas generales, las coníferas y mayoría de árboles de follaje caducifolio sobreviven a los fríos inviernos. Aún así, no debemos olvidar que a pesar de su resistencia al frío estos árboles, en su gran mayoría, necesitan ser podados a finales de invierno o inicios de primavera.
Por tanto, para el buen estado de salubridad de los ejemplares es fundamental realizar la poda de árboles a manos de profesionales. Solo personal con amplia experiencia recomendará el cuándo y el cómo podarlos. La poda no es una labor que se deba ejecutar sin conocimiento sino basándose en la proporcionalidad del daño real causado por heladas, nieves o fuertes rachas de viento. Este trabajo depende de varios factores a tener en cuenta: si el árbol todavía es joven, los daños ocasionados o si todavía existe la posibilidad de heladas tardías (muy perjudiciales porque pueden sorprender en plena floración) entre otros…
Árboles caducos resistentes a climas fríos.
La mayoría de los árboles caducos, esto es, aquellos que pierden sus hojas durante el otoño y el invierno aguantan las gélidas temperaturas gracias a su ciclo biológico. A medida que se acerca el otoño con la disminución de las horas de luz natural y la bajada de las temperaturas, los árboles de hoja caduca entran en un período de letargo que abarca desde principios de otoño hasta el inicio de la primavera. Durante este tiempo de reposo vegetativo disminuye su metabolismo, pero concentran toda su energía en mantener otros órganos en funcionamiento. De esta manera, al acabar el invierno su ciclo de vida junto con la poda de árboles de hoja caduca ayuda a prepararlos para su época de máximo esplendor con la llegada de la primavera y el verano.
El reposo vegetativo de los árboles caducos hace posible su resistencia al frío invierno.
Algunas especies arbóreas están consideradas como árboles de invierno debido a su gran capacidad para resistir muy bajas temperaturas entre las que destacan el fresno y el castaño de Indias. También el árbol del amor, el roble, el álamo o el arce entre otros, son especies que aguantan bien los duros inviernos. En esta lista de árboles caducos resistentes al frío se deben añadir algunos frutales que, incluso, sobreviven a las heladas como el avellano, el cerezo, el ciruelo y el nogal.
Coníferas y árboles de hoja perenne resistentes al invierno.
Casi todas las coníferas conservan sus hojas durante todo el año. Estas hojas perennes en forma de aguja son características de las especies forestales dominantes en los climas fríos y de alta montaña, ejemplo de ello lo encontramos en los pinos y abetos muy presentes en España.
El abeto, quizás es el árbol más característico del invierno en parte por su relación con las fiestas navideñas, aunque existen otros árboles resistentes al frío de hoja perenne como el madroño, la encina o el ciprés capaces de sobrevivir en condiciones extremas. Estos últimos son especies de árboles resistentes al frío y al calor por lo que su plantación es conveniente en lugares de climas con gran variación de temperatura.
Cómo cuidar un árbol de heladas
Las heladas son una de las principales amenazas para este tipo de árboles, tanto en meses de frío como durante la primera mitad de la primavera. Saber proteger los frutales de las heladas es clave para evitar que una bajada súbita de temperaturas dé al traste con nuestra cosecha o, incluso, con nuestro árbol. De todas las plantas de exterior, los frutales son los más delicados ante este fenómeno climatológico. Un buen motivo para saber cómo ponerlos a salvo, tanto antes de plantarlos como cuando ya lo están.
Lejos de ser una tarea secundaria, preservarlos de las heladas debe formar parte de nuestra lista de cuidados de los frutales en otoño e invierno. Y basta con comprender un aspecto para tomar conciencia de hasta qué punto este fenómeno meteorológico es la gran amenaza de este tipo de árboles. En el entorno agrícola de la producción de frutas, las heladas son el principal enemigo de los cultivos y responsables de la mayor parte de las pérdidas que se dan el sector cada año. Algo que si bien tiene especial incidencia en los cítricos también se da, aunque en menor medida, incluso en frutales con resistencia a las bajas temperaturas.

Por eso, saber cómo proteger frutales de las heladas es algo que no podemos pasar por alto. Porque, incluso si nuestro árbol es de auto consumo o lo tenemos fundamentalmente por su carácter ornamental, solo sabiendo cómo salvaguardarlo podremos evitarnos el disgusto de ver cómo se echa a perder irremediablemente.
CÓMO AFECTAN LAS HELADAS A LOS ÁRBOLES Y PLANTAS
Seguro que, en alguna ocasión, te has preguntado por qué las heladas afectan a árboles y plantas hasta el punto de comprometer su vida. A priori y guiándonos por el funcionamiento del cuerpo humano, podríamos pensar que el problema es únicamente una exposición a bajas temperaturas. Sin embargo, lo que es en sí una helada y su repercusión en organismos vegetales va mucho más allá del mero frío.
Empecemos entendiendo qué es una helada. Por definición, es un fenómeno climatológico que conlleva el descenso de la temperatura ambiental por debajo de cero. Esto provoca que el agua se congele pero, también, que el aire lo haga depositándose así sobre las superficies en forma de hielo.
Aunque podríamos pensar que éste la principal amenaza de las heladas, la realidad es bien distinta. Lo realmente preocupante es que, ante temperaturas muy bajas y de forma prolongada, el agua presente en las células vegetales se deposita en forma de cristales de hielo en la parte exterior de las células. ¿Y qué provoca este fenómeno? La congelación de los tejidos de las plantas que se deshidratan ante la ausencia de agua en su interior.
¿Son solo preocupantes las heladas invernales?
Si bien es la época en la que se dan con más frecuencia, no nos confundamos: las heladas primaverales son tan dañinas como las propias del invierno. Y no nos referimos, únicamente, por la intensidad que puedan llegar a tener. También hay que tener en cuenta que se dan cuando nuestro frutales están comenzando con la floración, el anticipo de dar frutos.
Un buen motivo para que, cuando nos planteamos cómo proteger los frutales de las heladas, mantengamos estas precauciones hasta que desaparezcan las heladas nocturnas tardías. Un clásico de una estación de inestabilidad meteorológica como es la primavera.
QUÉ DEBEMOS HACER PARA PROTEGER LOS FRUTALES ANTES DE LAS HELADAS
Antes de ahondar en cómo proteger árboles frutales de las heladas, hemos de saber algo fundamental. Por más que sepamos cómo recuperar una planta después de una helada, en el caso de los frutales es algo que no podemos contemplar. No solo no resulta fácil cumplir a rajatabla con los consejos: además, no suele ser efectivo revertir sus efectos en nuestra planta.

Por este detalle, solo hay una opción: prevenir que las heladas afecten a nuestros frutales. Algo que no solo debemos considerar con la llegada del frío sino, también, desde incluso antes de plantarlos. Una forma de anticiparnos a cualquier situación que pueda poner en riesgo nuestra planta.
Es tan importante como saber cómo elegir los árboles frutales para el jardín o saber plantarlos correctamente. Al margen de optar por los que puedan sobrevivir en nuestro clima, hemos de tener en cuenta otras consideraciones cruciales.
La ubicación de nuestro árbol.
No nos referimos, únicamente, a que el emplazamiento garantice sus necesidades de luz o, incluso, que esté protegido por el viento si lo precisa. También hay que contemplar si es posible plantarlo bajo árboles de más envergadura que puedan ejercer de pantalla de las heladas. Eso sí: recuerda tener en cuenta las dimensiones que tu frutal puede alcanzar para que esta cobertura natural sea eficaz.
Como alternativa, recuerda que también podemos plantearnos tener nuestros árboles en contenedores. Es tan sencillo como saber cómo cultivar árboles frutales en macetas, mucho más manejables para poner a salvo en meses de frío. Esto puede ser perfecto especialmente para los cítricos: los más sensibles al frío.

El abonado en el momento adecuado, clave para proteger los frutales de las heladas
Un árbol frutal correctamente nutrido y sano presenta una resistencia mucho mayor a las plagas ¡pero también al frío! Tengamos en cuenta que los frutales entran en estado de letargo con la llegada del invierno. Una especie de sueño vegetal en el que detienen sus funciones, retomándolas con la llegada de la primavera.
Por este motivo, abonar correctamente durante el otoño es fundamental para hacer que nuestros frutales puedan defenderse de las heladas. ¿Cómo conseguirlo? Con un abono orgánico.
La poda adecuada, vital
No solo tenemos que saber cómo podar correctamente las plantas o más en concreto los frutales. Tan importante como el cómo es el cuándo, ya que una poda realizada en un momento inadecuado puede comprometer la salud de nuestro árbol.
TOMAR MEDIDAS PROPIAS DEL INVIERNO, CLAVE PARA PROTEGER ÁRBOLES FRUTALES DE LAS HELADAS
Unos consejos que son válidos tanto para quienes han planificado su plantación contemplando a futuro la meteorología como para quienes se ven en la necesidad de subsanar el no haberlo hecho. En ambos casos, desde que el frío comience a aparecer es momento de poner en práctica estas medidas profilácticas para mantener a salvo nuestros árboles.
Un acolchado, crucial para proteger las raíces
Basta con comprender un poco mejor qué es un mulching para descubrir su utilidad en los meses de frío. La aplicación de una enmienda de carácter orgánico habitualmente sobre el suelo nos permite mantener el calor de las raíces de forma sencilla y natural. Algo perfecto para proteger los frutales de las heladas, ya que esta capa evitará también que el frío riguroso penetre en ellas.
Aunque la fibra de coco o la corteza de pino suelen ser ideales para esta labor por ser además una barrera para la proliferación de malas hierbas, tenemos una opción más. Comprender su importante pasa por saber qué es el mantillo para plantas y sus usos. El motivo: es otro candidato perfecto para crear esa capa aislante que buscamos mientras cumple además con la función de aportar nutrientes de lenta liberación al suelo.
Riega a fondo el suelo en horas centrales del día
Y no tanto porque tus árboles frutales lo necesiten sino por mantener la temperatura del suelo. Un sustrato húmedo tiene mayor capacidad de guardar el calor que uno seco. En este último pueden formarse bolsas de aire que, con como fruto de la bajada de temperaturas, jueguen en contra de la salud de tus raíces.
Sin embargo, mucho cuidado con esto. Para que este riego sea positivo para proteger los árboles frutales de heladas, conviene hacerlo en horas centrales del día y solo si no haya humedad ambiental.
Mantas térmicas e invernaderos, aliados contra heladas
La última de las precauciones que debemos contemplar para proteger los frutales de las heladas. Y no nos referimos, únicamente, a su utilización como capa protectora de nuestros árboles. En lo que respecta a las mantas de protección, un consejo. Tan importante como utilizar cualquiera de ellos es hacerlo correctamente ya que, si las colocamos de forma inadecuada, pueden ser perjudiciales para ellos.
Las mantas térmicas de jardinería están especialmente diseñadas para preservar las plantas sobre las que se colocan, y su material es permeable. Sin embargo y si no vamos a revisarlos de forma diaria, conviene no cerrarlas por completo en torno al tronco permitiendo que nuestro árbol respire. No es el único objetivo: así también evitaremos que la humedad se pueda condensar en su interior, provocando la aparición de enfermedades poco deseadas.
Y sí, no cabe duda: estas medidas para proteger los frutales de las heladas harán que nuestros árboles estén en perfecto estado incluso con el peor invierno. Unas tareas que merecen la pena si podemos disfrutar de sus preciosas floraciones y, sobre todo, del sabor de sus frutos.
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Otros cuidados
El estado del suelo y un riego adecuado también juegan un papel muy importante para proteger las plantas contra el frío. Asegura un suelo bien drenado, que permita que el agua se escurra con facilidad, reduciendo el riesgo de congelación y, en consecuencia, que se pudran las raíces. Si mantienes el suelo ligeramente húmedo antes de una helada, ayudarás a minimizar las temperaturas del suelo y proteger las raíces.
También es importante realizar podas adecuadas durante los meses previos y mantener las plantas en buen estado. En otoño elimina ramas dañadas o enfermas para reducir el riesgo de infecciones y mejorar la circulación del aire alrededor de la planta.
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