En el corazón de Gijón, Asturias, se alza una escultura singular que representa la profunda conexión de la región con la sidra: El Árbol de la Sidra. Esta obra de arte, también conocida como Módulo Sícera o El arbolón, es un testimonio de la tradición sidrera asturiana y un símbolo del compromiso con el reciclaje.

Un Árbol de Botellas
El Árbol de la Sidra es una escultura urbana que se encuentra en la calle Claudio Alvargonzález, en el barrio de Cimadevilla, frente al puerto deportivo. Fue creada por el estudio de arquitectura Labaula Arquitectos en 2013, y se compone de 3200 botellas de sidra asturiana recicladas. Esta obra de arte es un homenaje a la sidra asturiana, un producto con denominación de origen que se elabora con manzanas autóctonas.
La escultura fue concebida como un proyecto efímero, con la posibilidad de ser desmontada y vuelta a montar según la ocasión. Sin embargo, debido a su popularidad y al atractivo turístico que representa, El Árbol de la Sidra se ha convertido en un elemento permanente del paisaje urbano de Gijón.

Un Símbolo del Reciclaje
Más allá de su belleza estética, El Árbol de la Sidra tiene un mensaje ecológico. La utilización de botellas recicladas como material principal de la escultura es un recordatorio de la importancia del reciclaje y la reutilización de materiales.
Un Reclamo Turístico
Su ubicación estratégica, junto al mar Cantábrico y cerca de las zonas de ocio nocturno de Gijón, ha convertido a El Árbol de la Sidra en un punto de referencia para los visitantes y un lugar de encuentro para los gijoneses. La escultura ha servido como inspiración para la creación de otros proyectos artísticos relacionados con la sidra y el reciclaje.
Un Homenaje a la Sidra Asturiana
El Árbol de la Sidra es un homenaje a la cultura sidrera de Asturias. La escultura representa la tradición de la sidra, su importancia económica y su papel en la vida social de la región.
La sidra es una bebida fermentada que se elabora con manzanas. En Asturias, la sidra se elabora de forma tradicional, utilizando variedades de manzana autóctonas. La sidra asturiana es una bebida con un sabor único y refrescante. Se sirve escanciada, es decir, se vierte desde una altura de un metro aproximadamente para que la bebida se oxigene y libere el gas carbónico.
Un Legado para el Futuro
El Árbol de la Sidra es un símbolo de la identidad asturiana y un legado para las futuras generaciones. La escultura es un recordatorio de la importancia de la tradición sidrera, el reciclaje y la sostenibilidad.
La escultura ha sido objeto de vandalismo en varias ocasiones, pero gracias a los esfuerzos de la comunidad local y las autoridades, se ha mantenido en buen estado. El Árbol de la Sidra sigue siendo un símbolo de la resiliencia y la perseverancia de los asturianos.
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