No hay parque o jardín, que se precie de ser tal, que no tenga al menos un ejemplar de jacarandá. Y aunque es un árbol nativo de Brasil y el norte de Argentina, su cultivo es extensivo en todo el país. Mucho sol y un suelo fértil son esenciales.
El árbol como tal es más bien mediano. Solamente los ejemplares muy viejos superan los 15 metros de altura total.
Lo que sí es cierto es que existe una gran diversidad en cuanto a las formas y a los tamaños que este árbol puede desarrollar, así es que no hay un patrón definido para poder describir su anatomía.
Las flores del jacarandá son de un bello color azul-lila. Nacen juntas en grandes y largas inflorescencias.
Cómo es la flor del jacarandá
Jacaranda mimosifolia (Jacaranda Jacaranda, jacarandá, palisandro, tarco (cast.); xicranda (cat.); jacaranda, blue jacaranda, black poui, fern tree (ing.). No autóctona «Al este y al oeste / llueve y lloverá / una flor y otra flor celeste / del jacarandá” ‘La canción del jacarandá’, María Elena Walsh ‘La canción del jacarandá’, María Elena Walsh
Descripción
Árbol de porte medio, de 12-15 m de altura y con una copa ancha, a veces aparasolada, que recuerda a las mimosas, especialmente por su follaje plumoso. Tiene un tronco algo encorvado, con una corteza lisa que en los ejemplares viejos se vuelve áspera y muy agrietada. Las hojas son caducas, opuestas y compuestas. Son grandes, de hasta 30-50 cm de longitud, porque además son bipinnadas, así que es fácil confundir las hojas completas con las hojuelas, que son linear-lanceoladas u ovadas, de algo más de 1 cm de longitud, enteras en el margen y acabadas en punta. Sus vistosas flores son también grandes, de unos 3-5 cm de longitud, de aspecto sedoso, color azul violeta y con forma de campana estrecha terminada en 5 lóbulos. Nacen al final de primavera en racimos muy numerosos que suelen aparecer incluso antes que las hojas. Los frutos, que permanecen bastante tiempo en el árbol, recuerdan a unas castañuelas o ‘chácaras’: son cápsulas leñosas, redondeadas, aplastadas lateralmente, de unos 6 cm de diámetro y con los márgenes a veces algo ondulados. En la madurez se abren en dos partes o valvas y liberan gran cantidad de semillas pequeñas, aplanadas, con forma de corazón, de color café y con alas membranosas.
Ecología
Árbol de crecimiento relativamente rápido, que resiste tanto fríos transitorios como olas de calor y florece abundantemente si crece en lugares soleados. Es muy utilizado como ornamental, de forma aislada o en grupo. Se adapta perfectamente al clima de Canarias, con sus extremos térmicos ocasionales, donde crece desde el nivel del mar hasta los 1000 m de altitud.
Distribución
Es una especie oriunda de Sudamérica (Argentina y Bolivia), donde su estado de conservación es catalogado como ‘vulnerable’, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La jacaranda es además el árbol ornamental por antonomasia de Canarias, pues adorna numerosas ciudades y pueblos del archipiélago. Solo ha sido observado asilvestrado en la isla de Tenerife.
Cultivo del jacarandá
El jacarandá es un árbol relativamente fácil de cultivar. Se reproduce por semillas, las cuales se pueden sembrar en primavera o en otoño. También se puede reproducir por esquejes, aunque este método es más lento.
El jacarandá prefiere un clima cálido y soleado, aunque puede tolerar algunas heladas. Se adapta bien a una variedad de suelos, pero prefiere suelos bien drenados y ricos en materia orgánica.
Es importante regar el jacarandá regularmente, especialmente durante los primeros años de su crecimiento. También es necesario fertilizarlo una vez al año, con un fertilizante de liberación lenta.
El jacarandá es un árbol relativamente resistente a las plagas y enfermedades. Sin embargo, es importante estar atento a los síntomas de ataque de plagas o enfermedades, y tomar medidas para controlarlas si es necesario.
Usos del jacarandá
El jacarandá es un árbol ornamental muy popular, gracias a su belleza y su rápido crecimiento. Se utiliza para decorar parques, jardines, avenidas y calles. También se utiliza como árbol de sombra.
La madera del jacarandá es dura y resistente, por lo que se utiliza para la fabricación de muebles, instrumentos musicales y otros objetos de madera.
Las flores del jacarandá se utilizan para la elaboración de perfumes y otros productos cosméticos.

El jacarandá en la cultura
El jacarandá es un árbol muy querido en muchos países, y se ha convertido en un símbolo de belleza, alegría y esperanza. En Argentina, por ejemplo, el jacarandá es un símbolo de la primavera, y su floración es un evento muy esperado por todos los argentinos.
El jacarandá también ha inspirado a muchos artistas, poetas y músicos. Se pueden encontrar numerosas referencias al jacarandá en la literatura, la poesía y la música latinoamericana.

Conclusión
El jacarandá es un árbol extraordinario que aporta belleza, color y alegría a las ciudades. Su cultivo es relativamente sencillo y su mantenimiento no es demasiado complejo. Si estás buscando un árbol ornamental que te brinde sombra, belleza y un toque de color, el jacarandá es una excelente opción.
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